lunes, 23 de julio de 2007

PARASITE EVE

DE HIDEAKI SENA





INTRODUCCIÓN



Mayo 1986, Distrito de Osaka, Japón



"No hay peor momento para conducir que cuando atardece", era el pensamiento de Kiyomi, que se encontraba exhausta por casi 6 horas manejando. Había ido a ver a su madre, sin embargo, cuando partió por mañana no le parecía que la jornada fuera a ser tan larga.



Y era en ese momento cuando el dia no es lo suficientemente claro ni la noche es oscura aún, que a Kiyomi le daba la impresión de que el cielo y la tierra se fusionaban por un minuto y lo mismo daba conducir sobre la carretera que en el horizonte.



Al costado de la carretera los cerezos en flor se deshojaban al viento. Desde niña Kiyomi siempre había gustado de los cerezos en flor; habían sido testigos de su primer amistad, bajo un cerezo realizó su primer día de campo; en uno de ellos había sido que Toshiaki le había propuesto matrimonio.



Ella y Toshiaki Nagashima ¿Quién lo hubiera pensado?, la chica más popular de la universidad perdidamente enamorada del nerd más recalcitrante... y sin embargo, 5 años de matrimonio avalaban la decisión ¡vaya! incluso por amor a Toshiaki aceptó que ambos se enlistaran como donadores de órganos.



Al menos, lo había hecho bajo la promesa de Toshiaki, ahora un respetado genetista, de que su trabajo lograría en un futuro evitar las donaciones de órganos y sustituirlas por otros medios.



En la lejanía la silueta de Osaka comenzaba a dibujarse en el horizonte, Kiyomi se sintió en casa por un momento.



De improviso Kiyomi se encontró en medio de la nada, la oscuridad la rodeaba, pero podía percibir una presencia, alguien... algo estaba ahi...



Poco a poco los cabellos se le erizaron a Kiyomi, mientras una voz cavernosa susurró en su oído "Liberación"...



Kiyomi abrió los ojos solamente para encontrar que su auto se enfilaba a toda velocidad contra un poste de concreto... pisó con fuerza el freno y apretó los dientes con fuerza....



Riiiiiingggg!!!! El timbre del teléfono interrumpió el silencio sepulcral del laboratorio de genética de la universidad de Osaka.



Toshiaki dejó que el telefono sonara, se encontraba muy cerca de llegar al meollo de su descubrimiento: ¿cómo lograr que la regeneración inscrita en las células del hígado lograra reproducirse en otras células del cuerpo?, y ya casi lo tenía, solo un poco más y el rompecabezas estaría completo.



Tras varios timbres el teléfono activó la grabadora, una voz serena pero condescendiente salió por el auricular, "Señor Nagashima, hablamos del Hospital Mercy de Osaka, su esposa sufrió un accidente, debe venir de inmediato..."



Toshiaki saltó como si le hubieran disparado todos los nervios al mismo tiempo, y en dos zancadas tomó el auricular



-Habla Toshiaki Nagashima ¿quién es usted?

-Señor Nagashima soy Yue, del Hospital Mercy, su esposa Kiyomi sufrió un accidente automovilístico, necesitamos que venga de inmediato... ¿señor Nagashima? ¿señor Nagashima? ¿hola?



El auricular colgaba de la mesa, los pasos de Toshiaki resonaban por las escaleras del edificio.



Toshiaki se encontraba nervioso en la oficina del director del área de terapia intensiva, hubiese preferido entrar directamente a ver a Kiyomi, pero le habían pedido que se sentara ahí y se relajara.

La puerta se abrió con un chasquido seco... Toshiaki se puso de pie como un resorte... el médico, con semblante grave entro en silencio y se encaminó a su escritorio lentamente mientras Toshiaki lo bombardeaba con mil preguntas.

-"¿Cómo esta Kiyomi? ¿Cuándo puedo verla? ¿Está bien? ¿Qué le sucedió?

El médico se quitó las gafas lentamente, miró a Toshiaki y dijo

-Será mejor que me siga señor Nagashima

Después de recorrer varios pasillos llegaron al área de terapia intensiva, Toshiaki quedó impávido ante la imagen que tenía frente a él, Kiyomi, completamente cubierta por vendas como una momia de película, con un tubo respirador insertado en la traquea y una serie de aparatos dispuestos a su alrededor.

-Su esposa se impactó a casi 100 km por hora contra un poste de concreto, sufrió quemaduras de tercer grado, se golpeó el cráneo contra el parabrisas.

El médico miró a los ojos a Toshiaki, a quién su educación médica lo preparaba para lo que escucharía a continuación

-Desgraciadamente para el momento en que rescatamos a su esposa ya era demasiado tarde, sufrió muerte cerebral de manera casi instantánea...

Toshiaki lo tomó con más calma de la que hubiera sospechado... el tema de la muerte había sido una constante con Kiyomi, en especial desde que se decidieron a donar sus órganos.

-El motivo por el cual la mantenemos con vida artificial es porque usted debe decidir que hacemos con ella... especialmente bajo la circunstancia de que no tiene probabilidades de recuperar la conciencia...

-Desconéctela. Dijo Toshiaki sin titubear, -ella haría lo mismo en mi lugar-

Bueno, tiene que firmar estos documentos, incluídos los de la ratificación de la donación de órganos. Señor Nagashima, entiendo que quiera cumplir con los servicios funerarios, pero ahora mismo tenemos dos casos urgentes que necesitan un transplante y creemos que su esposa es la donante perfecta para ellos, si no le incomoda, quisieramos iniciar esa cirugía de inmediato.

Toshiaki asintió levemente, apenas conciente de lo despiadada y deshumanizada situación a la que se enfrentaba... su esposa con vida artificial aún, y los médicos ya decidían a quién darle sus órganos.

-¿Puedo? preguntó al médico señalando la puerta que daba a la habitación donde yacía Kiyomi
-Desde luego

Toshiaki se acercó a su esposa, la tomó de la mano,y aunque no pudo verle el rostro debido a los vendajes imaginó sus ojos, su sonrisa, su cabello...

-Adios amor mío; le dijo en un susurro

"Adios no..."

Toshiaki volteó a mirar a su esposa, pero ella continuaba inerte frente a él... ¿de dónde había salido esa voz? ¿de su mente? ¿una alucinación?

Su pensamiento fue interrumpido por un susurro gutural justo en su oído, una voz cavernosa que le erizó los cabellos le dijo

"Nos veremos pronto"